Durante 14 años enseñé inglés. En ese tiempo aprendí algo que pocas profesiones enseñan con tanta claridad: que el detalle importa. Un artículo mal usado, una preposición equivocada — errores pequeños que cambian el significado de todo.
Cuando descubrí el mundo del testing, la transición fue más natural de lo que esperaba. La paciencia para repetir un caso de prueba, el ojo entrenado para la inconsistencia, la capacidad de documentar con precisión — todo eso ya lo tenía. Solo cambié el pizarrón por un bug tracker.
Hoy estoy dando mis primeros pasos en QA en Aliwen Global, aprendiendo en un entorno real y aplicando cada día lo que dos décadas de trabajo disciplinado me dejaron.